El hábito hace al monje

Iniciado por Caballero Andante, 24 Oct 26, 08:38

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Caballero Andante

El refrán tiene dos sentidos... En este caso, no me refiero a la túnica ni a la casulla, sino a la costumbre.

Cada vez que estoy unas semanas sin pintar, luego me cuesta más volver. Y al contrario, si pinto habitualmente, cada día siento ese deseo de seguir haciéndolo.

Soy consciente de que esto es extrapolable a muchas actividades. Sin embargo, me ocurre mucho más con el pintado de miniaturas que con otras de mis aficiones. Podría deberse a que, al pintar, llegamos a un resultado palpable: una miniatura finalizada, o una unidad, o una pieza de escenografía. A mí, al menos, me anima ese afán de acabar lo que está empezado; y si he finalizado, siento el impulso de iniciar otra pieza para no detener el avance.

Es algo que no me ocurre con otras aficiones, salvo que se trate de completar algo (por ejemplo, seguir avanzando en la lectura de un libro que me guste). Así, si he jugado recientemente (a las minis o al rol), eso no implica que tenga más ganas de volver a jugar. Bueno, con el rol sí que deseo continuar si justo ha quedado una aventura a la mitad, lo cual puede deberse a lo mismo: el afán por resolver ese episodio interesante que le esté pasando al personaje (ni siquiera tiene por qué ser una aventura).

¿Os sucede algo similar?

strategos

Comparto plenamente tus sensaciones: cuando estoy metido con un proyecto me resulta mucho más fácil encontrar el tiempo y la motivación para seguir con él. La última vez que realmente me metí de lleno con la pintura fue con la pandemia. Y eso me dio muchos buenos ratos en aquel momento. Desde entonces no he vuelto a encontrar esos ratos, pero en parte es por un bloqueo que tengo propio relacionado con cuestiones laborales. Como tengo algunos proyectos pendientes, no reservo tiempo para el hobby y, en cambio, puedo perder el tiempo con muchas otras cosas. Al final es una cosa de encontrarme a gusto para ponerme a pintar.

Realmente para el nivel al que pinto no me hace falta invertir mucho tiempo ni necesito hacer muchos despliegues. De hecho, he invertido en rotuladores y un sistema sencillo para poder ponerme a pintar en pocos minutos sin necesidad de andar moviendo muchas cosas. Pero llevo un tiempo largo a esta parte que el menor de los problemas termina bloqueando mi progreso. Y ese bloqueo puede ser cosas muy menores. Puede ser que me falte una figura en concreto para finalizar una peana o que me dé pereza sacar los óleos para hacer el lavado final sobre las miniaturas. O que simplemente pierda el impulso que tenía.

A veces, curiosamente, me resulta más sencillo ponerme a montar cosas, donde el resultado me parece más inmediato, que ponerme a pintar. No es que nuestras miniaturas se tarde mucho en pintarlas, pero yo sí me estoy encontrando cierta resistencia a terminar cosas. Y eso que me pasa como comenta @Caballero Andante que, al ponerme con un proyecto, encuentro la motivación para finalizarlo. Pero basta que se tuerza algo o que no pueda mantener el ritmo, que ese proyecto se queda en el punto de los estancados.

En mi caso sé que tengo que hacer click en mi cabeza (o mejor dicho, dejar de hacer click en detemrinadas plataformas) y ponerme a lo que luego me da muchas horas de diversión y satisfacción. No hay nada en el hobby para mí que esté mejor que esa sensación de haber terminado algo y ponerlo en la balda ya acabado para poder pensar en el próximo proyecto.

Celebfin

A pintar se mejora pintando. Los profesionales, o la gente que tiene buena mano, tiene unas capacidades y técnicas superiores a las habituales, su caso lo dejo aparte.
Los demás solemos notar mejoría mientras avanzamos en un proyecto, detalles como la densidad de la pintura, la posición del pincel o los colores elegidos para cada miniatura. Empiezas a un nivel y terminas mejor, pero eso no siempre significa que hayas mejorado tus conocimientos de pintura, simplemente te has puesto a punto. Vale, luego pasan dos o tres meses sin tocar un pincel y toca volver a empezar y hace menos gracia.
La lectura se mantiene en el tiempo, puedes estar sin leer dos años que cuando vuelves no hay nada que aprender. Con el rol pasa lo mismo, con muchas cosas, que no por realizar la actividad seguida llega una mejoría porque no es necesaria. Con la pintura a mi si me pasa, si me propongo pintar un juego y me pongo a ello cada miniatura terminada es un avance en el proyecto pero es que además la siguiente es algo más fácil (que no sencilla) porque ya se colocar el flexo-lupa, me quedó un poco de pintura marrón mezclada con amarillo que es genial para el cinturón etc etc

Erwin Rommel

#3
Tenéis toda la razón en vuestros comentarios :) . Por mi parte intento mantener el habito, evidentemente no a nivel profesional, habito que para mí es un entorno de relax y distracción, el propio habito, mejor dicho pasión por el hobby, me transmite cuando avanzo con las minis, que les estamos dando vida, recreando una situación y si me permitís histórica, así cuando las finalizo tengo esa pequeña sensación de gozo y el ánimo que me proporciona para seguir en el siguiente proyecto, continuar avanzando

inpardos

 Totalmente de acuerdo, es más, cuando llevo una costumbre, el día que no pinto me falta algo, estoy inquieto viendo las minis a medio pintar en la mesa, me pican las palmas como que me hace falta coger el pincel.

Y si pasan varios días de "mono" luego es al revés, cuando intento retomar me da pereza, busco minis distintas para motivarme de nuevo, dejo proyectos a medias, etc.

Aunque también confieso que yo no soy de los que pintan un ejército completo de golpe, puedo hacerlo pero obligatoriamente tengo que pintar algo distinto entre unidad y unidad o (en el caso de bretonia) bloques de 3 caballeros, a ser posible radicalmente distinto, cuando me fuerzo a pintar algo ya es a disgusto, deseando acabar cuanto antes y ponerme con otra cosa.
Tengo bajo mi mando un ejército completo de la Guardia Imperial. Cincuenta regimientos, incluyendo t

koniev

Ponerme a pintar siempre se me pone cuesta arriba, lo cojo con ganas y avanzo a todo tren hasta que pasa cualquier cosa, una serie que me engancha, un libro que quiero acabar, un videojuego que me atrae, trabajo que me agota.... Y lo dejó todo a medio hacer, hasta la próxima. así avanzo a trompicones, me cuesta mucho mantener una rutina que encima me sienta bien porque me relaja una barbaridad pero no hay forma.Ahora estoy en uno de esos arreones de pintura, en un par de semanas espero tener acabado un ejército entero que empezó en proyecto hace 1 año, un record para mi, si no se tuerce claro, y después meses de sentirme culpable por tener 1 millón de minis sin acabar

strategos

A raíz de lo que comenta @koniev, no sé si os pasa que os ponéis plazos y objetivos para cumplir y, al final, termina frustrándoos que ninguno se cumpla. Sé que hay a quien le funciona planear lo que va a hacer, pero para mí termina siendo contraproducente. A veces imprevistos hacen saltar por los aires los planes y casi llevo peor esa sensación de plantearme algo y no ser capaz de completarlo (estoy pensando en el reto anual de objetivos). Ahora justo tenía el plan de acabar de pintar todas las miniaturas del Star Wars Armada y, cuando ya sólo me quedan los rebeldes, de repente he parado por otras obligaciones.

Caballero Andante

En mi caso, ya sabéis que solventé ese problema sustituyendo los objetivos anuales por algo más sencillo: cada mes he de finiquitar algo, aunque sea una sola miniatura. Habitualmente pinto; si ando a carreras, retoco alguna cosa y listos.
 ;)

Erwin Rommel

En mi caso cuando tengo algo entre manos, es cuando planifico lo siguiente que caerá, pero nunca pongo plazos para ninguno de los dos, claro a excepción que tenga algún escenario de batalla en mente y en esta cuestión el plazo fijado nunca es a corto, así no me agobio, tal como os dije para mí este hobby es una distracción ;) .